El carisma

El carisma viene a ser la capacidad que se le reconoce a ciertas personas de motivar y suscitar la admiración gracias a su «magnetismo personal».

Como concepto tan abstracto lo habitual es que una persona carismática suscite también la antítesis de la admiración, es decir, el rechazo más absoluto.

Ciertamente el carisma es una de esas capacidades que se puede desarrollar pero que es muy difícil adquirir si no se tiene “de fábrica”.

Al fin y al cabo, el carisma en si no es ninguna capacidad que podamos medir, es más bien una percepción completamente subjetiva que tienen de nosotros otras personas y son el compendio de otras aptitudes y capacidades de las que he ido hablando en el blog, las que terminan confluyendo para generar esa impresión en los demás.

Cuando hablamos de carisma tendemos a pensar automáticamente en los políticos y todo hemos escuchado aquello de “este tío lo único que tiene es carisma” o “no me explico cómo ha llegado a presidente si no tiene nada de carisma”. Básicamente, no racionalizamos y somos absolutamente maniqueístas con este concepto, o alguien tiene carisma para nosotros o no la tiene, no hay punto medio.

 

Pero, ¿Qué factores nos hacen decir de alguien que tiene carisma?

 

carisma

 

La mejor forma de desentrañar esto es fijarnos en los líderes políticos que nos vienen a la mente y siendo muy simplistas, porque hay más, voy a enfocar mi análisis en dos que generalmente han sido destacados hasta por los máximos enemigos ideológicos por ese concepto, obviamente hablando de España sólo nos viene un nombre Felipe González y hablando de los líderes mundiales actuales también hay uno que sobresale Barack Obama.

Fijándonos en estas dos personalidades que podemos concluir que debe confluir para considerar a una persona carismática:

 

Don de palabra,  esto es indudable, ambos son grandes oradores capaces de desarrollar un tema suscitando el interés del que escucha aunque en ocasiones no les sigamos del todo, podemos quedarnos embobados escuchándoles y al terminar decir, “que bien habla es tío” o si somos opositores “este cabr… que labia tiene”.

Dan esperanzas, son gente que nos transmiten la credibilidad de que pueden cumplir lo que prometen y que saben tocar la fibra sensible e ilusionarnos con un futuro mejor, obviamente al final solo cumplen parte y solo con la distancia en el tiempo son los hechos los que valoran su gestión, de Obama todavía no podemos sacar conclusiones, y de Felipe siendo objetivos y obviando los errores, está claro que fue una figura necesaria para el crecimiento, el cambio de este país y para un factor que sería muy necesario potenciar ahora: la confianza de la gente en la importancia de ser español, en estos momentos parece que solo creen en ello las grandes figuras del deporte y los grandes empresarios.

Transmiten alegría, son gente que siempre tiene la sonrisa en la boca y por ende transmiten un optimismo a prueba de bombas, esto se traduce en una fuerte empatía y en la transmisión de una enorme energía positiva, escucharles en ocasiones es un factor vigorizante.

Crean un estilo, amoldan expresiones cliché, “por consiguiente…” , tiene un tono y una rítmica en su palabra que es en parte la que logra fijar nuestra atención y desatender cualquier otro tema que ocurra a nuestro alrededor, etc. Es decir, cuando les vamos a ver o escuchar todos sabemos lo que esperamos, algo así como si vamos a ver un partido del Barcelona o la selección española esperamos ver un partido con toque de balón y con pases inverosímiles a los huecos y si vemos a mi Atleti esperamos ver un partido con todo el mundo concentrado, corriendo, intentando evitar recibir goles y al mismo tiempo con juego directo al gol.

Transmiten la impresión de que piensan en los demás, digo transmiten porque siempre queda la duda de que no sea parte necesariamente natural, pero bueno tampoco hay porque pensar lo contrario, se alegran enormemente de los éxitos de los que les siguen y de servir a los demás.

Tienden a salir a la luz, es decir, es algo tan escaso que aun en las organizaciones más conservadoras y rocosas es difícil pararles los pies, porque van creando adeptos y si perseveran difícilmente las cúpulas pueden evitar el ascenso, si bien por naturaleza humana el carisma suele desarrollarse más en ideologías más progresistas ya que los seguidores están más necesitados de un líder en el que creer, en las elites conservadoras es más complicado porque esa necesidad de creer en algo no está tan desarrollada.

Utilizan su carisma para crecer, inconscientemente van subiendo como la espuma y cuando están arriba median en todo lo que pueden para lograr fines que generalmente buscan el bien común, por desgracia muchas veces la realidad es más complicada y se rodean o dependen de otros cuyos fines no son tan loables.

Espero que os sirvan estas referencias para detectar a alguien carismático en otros ámbitos de la vida, pues obviamente no solo los políticos tienen carisma, todos conocemos a camareros, panaderos, churreros, amigos, (no diré tertulianos, dios me libre), actores, malandrines, etc., con un poder carismático tremendo que siempre que nos hablan son capaces de mantener nuestra atención olvidándonos muchas veces del tiempo que transcurre.

 

 

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