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Sep 11 2013

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La sinceridad

Otra de las cualidades fundamentales para un buen discurrir en la vida es la sinceridad.

La sinceridad, simplemente, es la cualidad de decir la verdad, y pese a lo simple que es parece que nos empeñamos en que sea algo radicalmente difícil.

Hemos llegado a un punto en los últimos tiempos en que ya sea por protección o por maledicencia presumimos por defecto que quien habla con nosotros no es sincero, como hemos llegado a este punto es algo tremendamente curioso, de pequeños tendemos a creer todo lo que nos dicen aunque no hagamos caso muchas veces porque no llegamos a entenderlo, no dudamos de la sinceridad del que nos habla, pero a medida que vamos creciendo y nos rodeamos de gente que sistemáticamente nos defrauda empezamos a desconfiar por doquier.

Para más inri, aquellas personas que deberían dar ejemplo por estar en los medios de comunicación o por tener repercusión publica o política son precisamente los que más contribuyen a ese sentir en la creencia de que la gente no pueda ser sincera.

Aquel que pretende ser sincero y por mucho que persevere acaba rindiéndose a la evidencia cuando sufre una decepción tras otra y acaba cayendo en el circulo vicioso de la super-protección, negación de lo que nos dicen y ocultación o adulteración de los que decimos.

Realmente el tiempo que perdemos en prepararnos coartadas a nuestras palabras y en escrutar la verdad de lo que nos dicen es una rémora absoluta a nuestras relaciones personales y profesionales.

sinceridadYo he decidido, después de caer como la mayoría en ese comportamiento, que no vale la pena perder el tiempo en ello, yo prefiero ser sincero y no intentar adivinar si mi interlocutor dice o no la verdad, sé que la mayoría de la gente no es sincera pero eso no debe causar que yo juegue al mismo juego, quiero creer en la buena fe de la gente y que a medida que ellos vayan creyendo en mi ellos también serán sinceros y aunque no lo sean no tengo porque flagelarme y vivir en un estado de paranoia continuo.

Eso no quiere decir que sea un crédulo o un tonto al que todo el mundo puede engañar, pero prefiero analizar los hechos y no sólo las palabras.

Estoy convencido de que si la sinceridad fuera una cualidad obligatoria no estaríamos en la situación que estamos, y no creo necesario poner ejemplos de falta de sinceridad que han contribuido y contribuyen a la tremenda crisis económica y de valores que sufrimos pero permitidme salir personalmente de esta crisis desde la sinceridad. Y no porque no quiera tener la nariz de Pinocho sino porque realmente si no me respeto a mí mismo nunca podre respetar a nada ni a nadie.

Sinceramente, ser sincero merece la pena por muchas decepciones que nos llevemos.

 

 

Sobre el Autor

Jesús Vázquez

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