La generosidad

No cabe duda que si la generosidad moviera el mundo viviríamos todos mejor.

La generosidad bien entendida es dar y compartir sin esperar recibir nada a cambio. Por la excesiva materialización del mundo se tiende a confundir con el altruismo, la caridad y la filantropía, pero realmente la generosidad no debería verse desde el punto de vista del dinero solo se deberían tener en cuenta los hechos, es generoso aquel que ayuda al prójimo en momentos cotidianos de la vida sin que ello implique darle dinero a otro, aquel que cree que dando una propina a alguien es el más generoso del mundo probablemente está en las antípodas de serlo.

Yo siempre he considerado de lo más gratificante ser generoso con los demás, económicamente acaba siendo una ruina pero la satisfacción personal casi siempre lo compensa.

generosidad

La generosidad no es algo improvisado, viene de dentro de uno, de la educación recibida y de las vivencias propias, pero tiene un gran inconveniente para aquel que la práctica, te desvives por ayudar a los demás pero cuando eres tú el que necesitas ayuda nunca la pides y esperas que otra alma generosa te ayude sin necesidad de pedirlo, lo cual desgraciadamente no siempre ocurre.

 ¿Cómo podemos incentivar la generosidad?

 

Agradece lo que tienes, el primer paso para ser generoso es estar satisfecho con lo que se tiene, si la codicia, el ansia o la avaricia nos domina la generosidad lo tendrá muy complicado para salir a la luz.

Da prioridad a las personas, ¿cuántas veces hemos visto discutir a gente por bienes materiales sin importar nada los sentimientos de las personas?

Rehúye el egoísmo y el egocentrismo, hay que pensar en uno mismo pero sin creernos los dueños del mundo y los amos del calabozo.

Piensa en el dinero como lo que es, un recurso para vivir, no un fin de vida.

Saluda a tus vecinos y habitúate a darles cosas cuando lo necesiten, qué tiempos aquellos en los vecinos se prestaban azúcar, sal, patatas y demás, ahora casi podemos darnos por felices si conocemos siquiera sus nombres.

Tira la casa por la ventana de vez en cuando, si ves algo que te guste no te prives, el dinero es efímero pero el placer de darte el lujo de disfrutar de aquello que quieres te ayudara a ver el peculio de forma más desinteresada, de hecho si te pasas en el gasto también aprenderás a controlarte en este aspecto.

No critiques por defecto lo que pasa a tu alrededor, al menos espera a tener todos los considerandos claros y si lo tienes que hacer hazlo ponderando lo positivo de lo que críticas.

Sonríe cuando te cruzas con alguien que te cierra el paso o en un ascensor aunque no le conozcas de nada.

– Como dice la canción, canta y no llores, no busques excusas para ser feliz.

– Cuando estés algo bajo de moral, ver un álbum de fotos familiar puede ayudar a recuperar las ilusiones, también puede hundirte del todo así que hazlo con prudencia.

Hazte del Atleti, los sufrimientos te hacen ser generoso.

 

Espero que después de leer esto al menos seáis generosos por un día.

 

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