La tranquilidad

La tranquilidad es uno de los bienes más preciados hoy en día, ser un hombre tranquilo a lo John Wayne es realmente complicado.

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La vorágine de los últimos tiempos nos ha llevado a vivir en una sociedad donde cada segundo puede resultar vital y esos tiempos muertos tan placenteros son cada vez más difíciles de conseguir.

Las siestas ya apenas existen y casi nadie las hace al “estilo Cela”: con pijama, padrenuestro y orinal. Cualquiera que espera más de 5 minutos a un autobús empieza a ponerse nervioso y a blasfemar todo tipo de improperios, sin recordar aquellos tiempos en que no solo había que esperar horas a un autobús sino que los trayectos eran eternos y sin libros, móviles o suvenires que nos hicieran más ameno el camino, nos bastaba con ir mirando el paisaje o los edificios por la ventana para entrar en un momento de karma y relajación absoluta.

Pero donde realmente más he notado la desaparición de la tranquilidad es en el ámbito del trabajo, casi todo el mundo trabaja acelerado, todo tiene que estar para hoy sin tener claro a veces siquiera lo que se está haciendo, a cualquier contrariedad se discute sin apenas razonar como si de la discusión acalorada pudieran venir soluciones, recuerdo no ha muchos años atrás que esa sensación de nerviosismo continúa apenas existía y tengo la sensación que eso redundaba en trabajos de más calidad, ahora pese a que las tecnologías han mejorado y por ende los tiempos dedicados a cualquier tarea pueden ser reducidos tengo la sensación que la calidad es menor.

Siempre he intentado mantener la calma en todo tipo de situaciones en el trabajo pues soy conocedor que solo se puede encontrar soluciones y hacer un trabajo optimo si alejas de ti cualquier atisbo de nerviosismo, pero he de reconocer que en los últimos tiempos es realmente difícil conseguirlo porque en ocasiones el nerviosismo de otros se contagia como la peste.

Hay muchas razones para la crisis que vivimos y no todas ellas son económicas, estoy convencido que una de las causas mayores es el nivel de intranquilidad de la gente, la gran mayoría de la gente reacciona casi histéricamente a cualquier contrariedad, en vez de pensar pausadamente y darse cuenta que la mejor forma de enfrentarla es con una tranquilidad a prueba de bombas que te permita analizar el problema y encontrar la mejor forma de solventarla.

La tranquilidad es un bien escaso y lo más preocupante es que al paso que vamos puede quedar en el olvido, hasta el punto que cuando se detecta a un individuo tranquilo la sociedad tiende a calificarle como pasivo, cuando el pasivo es reacio a hacer cosas y el tranquilo no solo no es reacio sino que en la mayoría de las ocasiones realiza su trabajo con mayor rapidez y calidad pues no pierde su tiempo en discusiones, berrinches y quejas y se centra en hacer las cosas bien.

Y tú, ¿te consideras un hombre tranquilo?

 

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4 comentarios

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  1. Sí, es cierto que cada vez es más difícil tener tranquilidad, ni siquiera aunque te lo propongas, ya vendrá alguna persona tóxica a impedírtelo, por desgracia este tipo de personas abundan. Un cordial saludo Jesús y compañía.

    1. Bueno, prefiero pensar que como son nerviosos se les ve más pero me temo que es sólo un consuelo.

      Muchas gracias Ricardo

  2. Vazquez en mi opinión tu mejor post hasta ahora… Muy acertado y cierto…

    1. Muchas gracias Jose Luis, imagino que la magia de John Wayne te ha deslumbrado

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