El turismo

El turismo, por desgracia, es la piedra angular que soporta en estos momentos la economía española.

A la vuelta de mis vacaciones playeras y con la llegada del mes de agosto no sé me ha ocurrido mejor tema del que hablar.

Y digo por desgracia, porque me retrotrae a aquella época de los últimos años del franquismo reflejados en la película «El turismo es un gran invento» , donde el turismo se convirtió en la clave de la economía del país. Con la llegada de la democracia, el turismo siguió siendo relevante pero no la pieza clave para el crecimiento del país que busco el incremento del negocio en todos los sectores y no centró todo al recurso del turismo.

Con la llegada de la crisis, y sobre todo, a raíz de la eclosión de la burbuja inmobiliaria, a la que este país enfoco casi toda su actividad, en busca del enriquecimiento rápido al amparo de una horrorosa ley del suelo y de la creencia de que la boyante economía personal de los españoles podría soportar el mantenimiento de un sistema por el que todo el mundo podía disfrutar de su vivienda en propiedad a pagar en cómodos plazos, pocos son los sectores que mantienen al país y tristemente volvemos a dejar casi todo al turismo.

Pero las circunstancias no son las mismas que hace 50 años, y me resisto a pensar que esto deba ser así.

España siempre debe tener un sector turístico potente pero una economía basada solo en el turismo no permitirá emerger de esta situación de crisis.

Pese al crecimiento del turismo internacional y sus importantes ingresos es evidente que el turismo nacional ha bajado sustancialmente, no son necesarias muchas estadísticas, sirve solo una impresión personal, este año y el pasado he ido al mismo lugar de vacaciones en la segunda quincena del mes de julio, pues bien, ni un solo día, incluso sábados y domingos que el año pasado eran complicados, he visto la playa completamente llena, muchos de los bares y restaurantes han cerrado a lo largo de este año, los precios han subido a pesar de la crisis porque la mayoría de los negocios de la zona solo abren los meses de verano y al comprobar la menor asistencia aumentan los precios, pues deben ganar en tres o cuatro meses lo suficiente para vivir el resto del año cual osos hibernados.

turismo

Duele mucho ver todas esas enormes moles construidas en la locura especulativa con la mayoría de sus persianas bajadas y ocupando un lugar que no hace más de 20 años eran zonas con playas casi vírgenes y que será difícil que alguna vez se llenen y tengan sentido más allá del sentido que le vieron aquellos que mal explotaron la zona por un enriquecimiento personal y un empobrecimiento real para todos.

Me resisto a creer que el futuro de España tenga que basarse solo en el turismo internacional, de todo tipo, incluso el fomentado con proyectos como Eurovegas (que esperemos quede en agua de borrajas), o las orgias de alcohol de muchas zonas que no necesitaban recurrir a ese turismo fácil pues ya contaban con todos los alicientes necesarios para un turismo no destructivo: sol, playas y todo tipo de servicios de calidad.

Es hora de rebelarse y no alegrarse de ver al analizar las cifras del paro que contrataciones eventuales para cubrir las necesidades requeridas por el turismo permiten a los gobernantes sacar pecho por la bajada del desempleo, sin contar que al mismo tiempo se destruyen empleos no efímeros, es hora de explorar nuevas vías de negocio en los que España pueda destacar para evitar que la curva del paro tenga la misma figura todos los años.

Opciones hay muchas y personas capaces aún más, así que foméntense aquellos negocios imaginativos y sectores que puedan permitir diversificar las opciones para lograr que la estacionalidad generará por el turismo desaparezca. Analícese la situación con cordura y búsquese esos sectores productivos que pueden funcionar más allá de dejar toda la solución a recortes que lo único que están consiguiendo es hundir el consumo y deteriorar la economía y el bienestar de la mayor parte de la ciudadanía y que difícilmente se recuperará porque el empleo del futuro tardara mucho en pagarse dignamente y los servicios perdidos difícilmente se recuperaran.

Eso sí, disfruten como nunca de sus vacaciones que tal y como marcha esto habrá que disfrutarlas como si fueran las últimas.

En cualquier caso, no se dejen engañar por mis palabras, el turismo es un gran invento.

 

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